¿Qué causa la depresión?

¿qué causa la depresión?

¿Qué causa la depresión? Esta es una pregunta frecuente.

A menudo se dice que la causa de la depresión es un desequilibrio químico, pero esta concepción no capta qué tan compleja es la enfermedad.

Las investigaciones sugieren que la depresión no surge simplemente por tener demasiado o muy poco de ciertos químicos cerebrales. Más bien, hay muchas causas posibles de depresión, incluida la regulación defectuosa del estado de ánimo por parte del cerebro; la vulnerabilidad genética; los acontecimientos vitales estresantes; los medicamentos y los problemas médicos.

Se cree que varias de estas fuerzas interactúan para causar la depresión.

Sin duda, los productos químicos están involucrados, pero no se trata simplemente de que un producto químico sea demasiado bajo y otro demasiado alto para causar depresión. Por el contrario, intervienen muchos productos químicos que actúan, tanto dentro como fuera, de las células nerviosas. Hay millones, incluso miles de millones, de reacciones químicas que forman el sistema dinámico responsable del estado de ánimo, sus percepciones y cómo vivimos la vida.

Con este nivel de complejidad, puedes ver cómo dos personas pueden tener síntomas similares de depresión, pero el problema interno y, por lo tanto, qué tratamientos funcionarán mejor, pueden ser completamente diferentes.

Los investigadores han aprendido mucho sobre la biología de la depresión. Han identificado genes que causan mayor vulnerabilidad a los estados de ánimo bajos, y su influencia en cómo de responderán a la terapia con medicamentos. Algún día, estos descubrimientos deberían conducir a un tratamiento mejor y más individualizado, pero es probable que eso suceda en años. Y aunque los investigadores saben más ahora que nunca, cómo el cerebro regula el estado de ánimo, su comprensión de la biología de la depresión está lejos de ser completa.

Principales factores como causa de depresión.

Te presentamos una descripción general de los principales factores que, se cree, juegan un papel en las causas de la depresión.

Te presentamos una descripción general de los principales factores que, se cree, juegan un papel en las causas de la depresión…..

El impacto del cerebro en la depresión

La tradición popular dice que las emociones residen en el corazón. La ciencia, sin embargo, rastrea el asiento de tus emociones hasta el cerebro. Ciertas áreas del cerebro ayudan a regular el estado de ánimo. Los investigadores creen que, más importante que los niveles de sustancias químicas específicas del cerebro:

las conexiones y el crecimiento de las células nerviosas, sumado con el funcionamiento de los circuitos nerviosos tienen un impacto importante en la causa de la depresión.

Aún así, su comprensión de los fundamentos neurológicos del estado de ánimo es incompleta.

Regiones que afectan el estado de ánimo

Las formas, cada vez más sofisticadas, de imágenes cerebrales, permiten una visión mucho más cercana del cerebro en funcionamiento. Por ejemplo: la tomografía por emisión de positrones (PET), la tomografía computarizada por emisión de fotón único (SPECT) y la resonancia magnética funcional (fMRI).

Una fMRI, por ejemplo, puede rastrear los cambios que tienen lugar cuando una región del cerebro responde durante diversas tareas. Una exploración por PET o SPECT puede mapear el cerebro midiendo la distribución y densidad de los receptores de neurotransmisores en ciertas áreas.

Esta tecnología ha permitido comprender qué regiones regulan el estado de ánimo y cómo otras funciones, como la memoria, pueden verse afectadas por la depresión.

Se ha identificado que las áreas que juegan un papel importante en la depresión son la amígdala, el tálamo y el hipocampo. La investigación muestra que el hipocampo es más pequeño en algunas personas deprimidas.

Por ejemplo: en un estudio de fMRI, publicado en The Journal of Neuroscience, los investigadores estudiaron a 24 mujeres que tenían antecedentes de depresión. En promedio, el hipocampo era entre un 9% y un 13% más pequeño en las mujeres deprimidas en comparación con las que no estaban deprimidas. Cuantos más episodios de depresión tenía una mujer, más pequeño era el hipocampo. El estrés, que juega un papel en la depresión, puede ser un factor clave aquí. Los expertos creen que el estrés puede suprimir la producción de nuevas neuronas (células nerviosas) en el hipocampo.

Los investigadores están explorando posibles vínculos entre la producción lenta de nuevas neuronas en el hipocampo y los estados de ánimo bajos. Un hecho interesante sobre los antidepresivos respalda esta teoría. Estos medicamentos aumentan inmediatamente la concentración de mensajeros químicos en el cerebro (neurotransmisores). Sin embargo, las personas generalmente no comienzan a sentirse mejor durante varias semanas o más.

Los expertos se han preguntado por qué, si la depresión fue a causa de niveles bajos de neurotransmisores, las personas no se sienten mejor al tomar el medicamento.

La respuesta puede ser que el estado de ánimo solo mejora a medida que los nervios crecen y forman nuevas conexiones; un proceso que lleva semanas. De hecho, los estudios en animales han demostrado que los antidepresivos estimulan el crecimiento y mejoran la ramificación de las células nerviosas en el hipocampo. Entonces, sostiene la teoría, el valor real de estos medicamentos puede estar en la generación de nuevas neuronas (neurogénesis), el fortalecimiento de las conexiones de las células nerviosas y la mejora del intercambio de información entre los circuitos nerviosos. Si ese es el caso, se podrían desarrollar medicamentos que promuevan específicamente la neurogénesis. Con la esperanza de que los pacientes obtengan resultados más rápidos que con los tratamientos actuales.

Áreas del cerebro afectadas por la depresión

  • La amígdala es parte del sistema límbico; un grupo de estructuras profundas en el cerebro que está asociado con emociones como la ira, el placer, la tristeza, el miedo y la excitación sexual. La amígdala se activa cuando una persona recuerda eventos cargados de emociones, como una situación aterradora. La actividad en la amígdala es mayor cuando una persona está triste o clínicamente deprimida. Este aumento de actividad continúa incluso después de la recuperación de la depresión.
  • El tálamo es un centro de relevo. Recibe la mayor parte de la información sensorial y la transmite a la corteza cerebral. Esta dirige funciones de alto nivel como el habla, las reacciones conductuales, el movimiento, el pensamiento y el aprendizaje.
  • El hipocampo es parte del sistema límbico y tiene un papel central en el procesamiento de la memoria y el recuerdo a largo plazo. La interacción entre el hipocampo y la amígdala podría explicar el adagio “una vez mordido, dos veces tímido”. Esta parte del cerebro es la que registra el miedo cuando te enfrentas a un perro agresivo que ladra. El recuerdo de tal experiencia puede hacerte desconfiar de los perros con los que te encuentres más adelante en la vida.

Comunicación de las células nerviosas

El objetivo final del tratamiento de la biología de la depresión es mejorar la capacidad del cerebro para regular el estado de ánimo. Ahora sabemos que los neurotransmisores no son la única parte importante de la maquinaria. Pero tampoco minimicemos su importancia. Están profundamente involucrados en cómo las células nerviosas se comunican entre sí. Y son un componente de la función cerebral en el que a menudo podemos influir para lograr buenos fines.

Los neurotransmisores son sustancias químicas que transmiten mensajes de neurona a neurona.

Un medicamento antidepresivo tiende a aumentar la concentración de estas sustancias en los espacios entre las neuronas (las sinapsis). En muchos casos, este cambio parece darle al sistema un empujón suficiente para que el cerebro pueda hacer mejor su trabajo.

Cómo funciona el sistema

Imagine una red de neuronas trenzadas sueltas que envían y reciben mensajes. Si bien cada célula del cuerpo tiene la capacidad de enviar y recibir señales, las neuronas están especialmente diseñadas para esta función. Cada neurona tiene un cuerpo celular que contiene las estructuras que cualquier célula necesita para prosperar. Se extienden desde el cuerpo celular unas fibras cortas con forma de rama llamadas dendritas y una fibra más larga y prominente llamada axón.

Una combinación de señales eléctricas y químicas permite la comunicación dentro y entre neuronas.

Cuando una neurona se activa, pasa una señal eléctrica desde el cuerpo celular por el axón hasta su extremo, donde se almacenan los mensajeros químicos llamados neurotransmisores. La señal libera ciertos neurotransmisores en el espacio entre esa neurona y la dendrita de una neurona vecina. Ese espacio se llama sinapsis. A medida que aumenta la concentración de un neurotransmisor en la sinapsis, las moléculas del neurotransmisor comienzan a unirse con los receptores incrustados en las membranas de las dos neuronas.

La liberación de un neurotransmisor de una neurona puede activar o inhibir una segunda neurona. Si la señal es activante o excitadora, el mensaje continúa pasando más lejos por esa vía neural particular. Si es inhibitoria, la señal se suprimirá. El neurotransmisor también afecta a la neurona que lo liberó. Una vez que la primera neurona ha liberado una cierta cantidad de la sustancia química, un mecanismo de retroalimentación (controlado por los receptores de esa neurona) le indica que deje de bombear el neurotransmisor y comience a traerlo de regreso a la célula. Este proceso se llama reabsorción o recaptación. Las enzimas descomponen las moléculas de neurotransmisores restantes en partículas más pequeñas.

Cuando el sistema falla

Las células cerebrales suelen producir niveles de neurotransmisores que mantienen activos los sentidos, el aprendizaje, los movimientos y el estado de ánimo. Pero en algunas personas que están severamente deprimidas o maníacas, los sistemas complejos que logran esto, salen mal. Por ejemplo, los receptores pueden ser hipersensibles o insensibles a un neurotransmisor específico, lo que hace que su respuesta a su liberación sea excesiva o inadecuada. O un mensaje podría debilitarse si la célula originaria bombea muy poco neurotransmisor o si una recaptación demasiado eficiente absorbe demasiado antes de que las moléculas tengan la oportunidad de unirse a los receptores de otras neuronas. Cualquiera de estas fallas del sistema podría afectar significativamente el estado de ánimo.

Tipos de neurotransmisores

Los científicos han identificado muchos neurotransmisores diferentes. Aquí hay una descripción de algunos que, se cree, juegan un papel en la causa de la depresión:

  • La acetilcolina mejora la memoria y participa en el aprendizaje y la memoria.
  • La serotonina ayuda a regular el sueño, el apetito y el estado de ánimo e inhibe el dolor. Las investigaciones respaldan la idea de que algunas personas deprimidas tienen una transmisión de serotonina reducida. Los niveles bajos de un subproducto de la serotonina se han relacionado con un mayor riesgo de suicidio.
  • La noradrenalina contrae los vasos sanguíneos y eleva la presión arterial. Puede desencadenar ansiedad y estar involucrado en algunos tipos de depresión. También parece ayudar a determinar la motivación y la recompensa.
  • La dopamina es esencial para el movimiento. También influye en la motivación y juega un papel en cómo una persona percibe la realidad. Los problemas en la transmisión de la dopamina se han asociado con la psicosis; una forma grave de pensamiento distorsionado que se caracteriza por alucinaciones o delirios). También está involucrado en el sistema de recompensa del cerebro, por lo que se cree que juega un papel en el abuso de sustancias.
  • El glutamato es una pequeña molécula que, se cree, actúa como un neurotransmisor excitador. Desempeña un papel en el trastorno bipolar y la esquizofrenia. El carbonato de litio, un estabilizador del estado de ánimo bien conocido que se utiliza para tratar el trastorno bipolar, ayuda a prevenir daños en las neuronas del cerebro de ratas expuestas a niveles elevados de glutamato. Otra investigación en animales sugiere que el litio podría estabilizar la recaptación de glutamato. Este mecanismo podría explicar cómo el fármaco suaviza los altibajos de la manía y los mínimos de la depresión a largo plazo.
  • El ácido gamma-aminobutírico (GABA) es un aminoácido que los investigadores creen que actúa como un neurotransmisor inhibidor. Se cree que ayuda a calmar la ansiedad.

Efecto de los genes sobre el estado de ánimo y la causa de la depresión

Cada parte de tu cuerpo, incluido el cerebro, está controlada por genes. Los genes producen proteínas que participan en procesos biológicos. A lo largo de la vida, diferentes genes se activan y desactivan. En el mejor de los casos, producen las proteínas adecuadas en el momento adecuado.

Pero si los genes se equivocan, pueden alterar tu biología de tal manera que tu estado de ánimo se vuelva inestable.

En una persona que es genéticamente vulnerable a la depresión, cualquier estrés puede desequilibrar este sistema.

El estado de ánimo se ve afectado por docenas de genes y, a medida que nuestras dotes genéticas difieren, también lo hacen nuestras depresiones. La esperanza es que, a medida que los investigadores identifiquen los genes involucrados y comprendan mejor sus funciones, el tratamiento de la depresión pueda volverse más individualizado y más exitoso. Los pacientes recibirían la mejor medicación para su tipo de depresión.

Otro objetivo de la investigación genética, por supuesto, es comprender cómo, exactamente, la biología hace que ciertas personas sean vulnerables a la depresión. Por ejemplo, varios genes influyen en la respuesta al estrés, dejándonos más o menos propensos a deprimirnos en respuesta a un problema.

Quizás la forma más fácil de comprender el poder de la genética es mirar a las familias.

Es bien sabido que la depresión y el trastorno bipolar son hereditarios. La evidencia más sólida de esto proviene de la investigación sobre el trastorno bipolar. La mitad de las personas con trastorno bipolar tienen un familiar con un patrón similar de fluctuaciones del estado de ánimo. Los estudios de gemelos idénticos, que comparten un modelo genético, muestran que si uno de los gemelos tiene trastorno bipolar, el otro tiene entre un 60% y un 80% de posibilidades de desarrollarlo también. Estos números no se aplican a los gemelos fraternos, quienes, como otros hermanos biológicos, comparten solo aproximadamente la mitad de sus genes. Si un gemelo fraterno tiene trastorno bipolar, el otro tiene un 20% de posibilidades de desarrollarlo.

La evidencia de otros tipos de depresión es más sutil, pero es real. Una persona que tiene un pariente de primer grado que sufrió depresión mayor tiene un aumento en el riesgo de padecer la condición de 1.5% a 3% por encima de lo normal.

Un objetivo importante de la investigación genética, y esto es cierto en toda la medicina, es aprender la función específica de cada gen.

Esto nos ayudará a descubrir cómo la interacción de la biología y el medio ambiente causa la depresión en algunas personas pero no en otras.

El temperamento da forma al comportamiento

La genética proporciona una perspectiva de cuán resistente eres frente a eventos difíciles de la vida. Pero no es necesario ser genetista para entenderse a sí mismo.

Quizás una forma más intuitiva de ver la resiliencia es comprender tu temperamento.

El temperamento, está determinado por la herencia genética y por las experiencias que has tenido durante el curso de tu vida. Algunas personas pueden tomar mejores decisiones en la vida una vez que aprecian sus reacciones habituales ante las personas y los acontecimientos de la vida.

Los psicólogos cognitivos señalan que la visión del mundo y, en particular, las suposiciones sobre cómo funciona el mundo, influyen en cómo te sientes.

Desarrollas tu punto de vista desde el principio y aprendes a recurrir automáticamente a él cuando se produce una pérdida, una decepción o un rechazo. Por ejemplo, puedes llegar a verte como indigno de amor, y evitas involucrarte con personas en lugar de arriesgarse a perder una relación. O puedes ser tan autocrítico, que no puedas soportar la más mínima crítica de los demás, lo que puede ralentizar o bloquear tu progreso profesional.

Sin embargo, aunque el temperamento o la visión del mundo pueden influir en la causa de la depresión, ninguno de ellos es inmutable. La terapia y los medicamentos pueden cambiar los pensamientos y actitudes que se han desarrollado con el tiempo.

Acontecimientos estresantes de la vida

En algún momento, todo el mundo se encuentra con eventos estresantes de la vida: la muerte de un ser querido; una enfermedad, o una relación en espiral descendente. Algunos deben afrontar la pérdida temprana de un padre, la violencia o el abuso sexual.

Si bien no todas las personas desarrollan un trastorno del estado de ánimo, el estrés juega un papel importante como causa de la depresión.

Como se explicó en la sección anterior, la composición genética influye en la sensibilidad a los eventos estresantes de la vida. Cuando la genética, la biología y las situaciones estresantes de la vida se unen, pueden causar síntomas de depresión.

El estrés tiene sus propias consecuencias fisiológicas. Desencadena una serie de reacciones y respuestas químicas en el cuerpo. Si el estrés es de corta duración, el cuerpo normalmente vuelve a la normalidad. Pero cuando el estrés es crónico o el sistema se atasca a toda marcha, los cambios en el cuerpo y el cerebro pueden ser duraderos.

Cómo el estrés afecta al cuerpo

El estrés se puede definir como una respuesta física automática a cualquier estímulo que requiera que te adaptes al cambio. Cada amenaza real o percibida a tu cuerpo desencadena una cascada de hormonas del estrés que produce cambios fisiológicos. Todos conocemos las sensaciones: el corazón late con fuerza, los músculos se tensan, la respiración se acelera y aparecen gotas de sudor. Esto se conoce como respuesta al estrés.

La respuesta al estrés comienza con una señal de la parte de tu cerebro conocida como hipotálamo. El hipotálamo se une a la glándula pituitaria y las glándulas suprarrenales para formar un trío conocido como eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA). Este eje gobierna una multitud de actividades hormonales en el cuerpo y también puede desempeñar un papel como causa de la depresión.

Cuando se avecina una amenaza física o emocional, el hipotálamo secreta la hormona liberadora de corticotropina (CRH), que tiene la función de despertar tu cuerpo. Las hormonas son sustancias químicas complejas que llevan mensajes a los órganos o grupos de células de todo el cuerpo y desencadenan ciertas respuestas. La CRH sigue un camino hacia la glándula pituitaria, donde estimula la secreción de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH), que pulsa en el torrente sanguíneo. Cuando la ACTH llega a las glándulas suprarrenales, provoca la liberación de cortisol.

El aumento de cortisol prepara a tu cuerpo para luchar o huir.

Tu corazón late más rápido, hasta cinco veces más rápido de lo normal, y tu presión arterial aumenta. Tu respiración se acelera a medida que tu cuerpo absorbe oxígeno adicional. Los sentidos agudos, como la vista y el oído, te ponen más alerta.

La CRH también afecta la corteza cerebral, parte de la amígdala y el tronco del encéfalo. Se cree que juega un papel importante en la coordinación de los pensamientos y comportamientos, reacciones emocionales y respuestas involuntarias. Trabajando a lo largo de una variedad de vías neuronales, influye en la concentración de neurotransmisores en todo el cerebro.

Las alteraciones en los sistemas hormonales, por lo tanto, pueden afectar a los neurotransmisores y viceversa.

Normalmente, un circuito de retroalimentación permite al cuerpo desactivar las defensas de “lucha o huida” cuando pasa la amenaza. En algunos casos, sin embargo, las compuertas nunca se cierran correctamente y los niveles de cortisol aumentan con demasiada frecuencia o simplemente se mantienen altos. Esto puede contribuir a problemas como presión arterial alta, inmunosupresión, asma y posiblemente depresión.

Los estudios han demostrado que las personas que están deprimidas o tienen distimia suelen tener niveles elevados de CRH. Se sabe que los antidepresivos y la terapia electroconvulsiva reducen estos altos niveles de CRH. A medida que los niveles de CRH vuelven a la normalidad, los síntomas depresivos disminuyen. La investigación también sugiere que el trauma durante la infancia puede afectar negativamente el funcionamiento de CRH y el eje HPA a lo largo de la vida.

Pérdidas tempranas y trauma

Ciertos eventos pueden tener consecuencias físicas y emocionales duraderas. Los investigadores han descubierto que las pérdidas tempranas y el trauma emocional pueden dejar a las personas más vulnerables a la depresión en el futuro.

Las pérdidas tempranas profundas, como la muerte de un padre o la retirada del afecto de un ser querido, pueden resonar durante toda la vida y, finalmente, expresarse como depresión. Cuando una persona no se da cuenta del origen de su enfermedad, no puede superar fácilmente la depresión. Además, a menos que la persona obtenga una comprensión consciente de la fuente de la condición, las pérdidas o decepciones posteriores pueden desencadenar su regreso.

Muchos investigadores creen que el trauma temprano causa cambios sutiles en la función cerebral que explican los síntomas de depresión y ansiedad. Las regiones clave del cerebro involucradas en la respuesta al estrés pueden alterarse a nivel químico o celular. Los cambios pueden incluir fluctuaciones en la concentración de neurotransmisores o daño a las células nerviosas. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para aclarar la relación entre el cerebro, el trauma psicológico y la depresión.

Trastorno afectivo estacional: cuando el invierno trae tristeza

Muchas personas se sienten tristes cuando llega el invierno, pero algunas en realidad desarrollan depresión con el cambio de estación. Esta forma de depresión, conocida como trastorno afectivo estacional (TAE), afecta aproximadamente al 1% al 2% de la población, en particular a mujeres y jóvenes.

El TAE parece desencadenarse por una exposición más limitada a la luz del día; normalmente aparece durante los meses de otoño o invierno y desaparece en la primavera. Los síntomas son similares a la depresión general e incluyen letargo; pérdida de interés en actividades que antes eran placenteras; irritabilidad; incapacidad para concentrarse, y un cambio en los patrones de sueño, el apetito o ambos.

Para combatir el TAE, los médicos sugieren hacer ejercicio, especialmente actividades al aire libre durante las horas del día. También puede ser útil exponerse a luz artificial brillante. La fototerapia, generalmente implica sentarse cerca de una fuente de luz especia durante 30 minutos todas las mañanas. La luz debe entrar por tus ojos para que sea efectiva; no se ha demostrado que la exposición cutánea funcione. Algunas personas se sienten mejor después de un solo tratamiento de luz; la mayoría de las personas requieren al menos unos días de tratamiento y algunas necesitan varias semanas.

La fototerapia tiene pocos efectos secundarios, pero debe tener en cuenta los siguientes problemas potenciales

  • Puede causar ansiedad leve, nerviosismo, dolores de cabeza, despertar temprano o fatiga visual.
  • Existe evidencia de que la fototerapia puede desencadenar un episodio maníaco en personas vulnerables.
  • Debe hablar con su médico sobre cualquier enfermedad ocular antes de comenzar la fototerapia. Del mismo modo, dado que pueden producirse erupciones, informe a su médico sobre cualquier afección de la piel.
  • Algunas drogas o hierbas (por ejemplo, la hierba de San Juan) pueden hacerlo sensible a la luz.
  • Si la fototerapia no es útil, los antidepresivos pueden ofrecer alivio.

Problemas médicos relacionados con la causa de la depresión

Ciertos problemas médicos están relacionados con alteraciones del estado de ánimo importantes y duraderas. De hecho, las enfermedades médicas o los medicamentos pueden estar en la raíz de hasta un 10% a un 15% de todas las depresiones.

Entre los culpables más conocidos se encuentran dos desequilibrios de hormonas tiroideas. Un exceso de hormona tiroidea (hipertiroidismo) puede desencadenar síntomas maníacos. Por otro lado, el hipotiroidismo, una condición en la que su cuerpo produce muy poca hormona tiroidea, a menudo causa agotamiento y la depresión.

La enfermedad cardíaca también se ha relacionado con la depresión. Hasta la mitad de los sobrevivientes de un ataque cardíaco informan sentirse tristes y muchos tienen una depresión significativa. Algunos problemas asociados son: una recuperación más lenta, problemas cardiovasculares futuros y un mayor riesgo de morir en unos seis meses.

Las siguientes condiciones médicas también se han asociado como causa de la depresión y otros trastornos del estado de ánimo:

  • afecciones neurológicas degenerativas, como esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Huntington
  • accidentes cerebrovasculares
  • algunas deficiencias nutricionales, como la falta de vitamina B12
  • otros trastornos endocrinos, como problemas con las glándulas paratiroideas o suprarrenales que hacen que produzcan una cantidad insuficiente o excesiva de determinadas hormonas
  • ciertas enfermedades del sistema inmunológico, como el lupus
  • algunos virus y otras infecciones, como mononucleosis, hepatitis y VIH
  • cáncer
  • disfunción eréctil en hombres.

Al considerar la conexión entre los problemas de salud y la depresión, una pregunta importante a abordar es qué fue primero, la condición médica o los cambios de humor.

No hay duda de que el estrés de padecer determinadas enfermedades puede causar una depresión.

En otros casos, la depresión precede a la enfermedad médica e incluso puede contribuir a ella. Para saber si los cambios de humor ocurrieron por sí solos o como resultado de una enfermedad, un médico considera cuidadosamente el historial médico de una persona y los resultados de un examen físico.

Si la depresión o la manía son causa de un problema médico subyacente, los cambios de humor deberían desaparecer después de que se trate la afección médica. Si tiene hipotiroidismo, por ejemplo, el letargo y la depresión suelen desaparecer una vez que el tratamiento regula el nivel de hormona tiroidea en la sangre. En muchos casos, sin embargo, la depresión es un problema independiente, lo que significa que para tener éxito, el tratamiento debe abordar la depresión directamente.

Medicamentos para la depresión

Los medicamentos, no necesariamente, son una causa de depresión. A veces, los síntomas de depresión o manía son un efecto secundario de ciertos medicamentos, como los esteroides o los medicamentos para la presión arterial.

Asegúrate de decirle a tu médico o terapeuta qué medicamentos tomas y cuándo comenzaron tus síntomas.

Un profesional puede ayudar a determinar si un nuevo medicamento, un cambio en la dosis o las interacciones con otros medicamentos o sustancias pueden estar afectando tu estado de ánimo.

Ten en cuenta lo siguiente con respecto a los medicamentos que pueden afectar la depresión y el estado de ánimo:

  • Los investigadores no están de acuerdo sobre si algunos de estos medicamentos, como las píldoras anticonceptivas o el propranolol, afectan el estado de ánimo lo suficiente como para ser un factor significativo.
  • La mayoría de las personas que toman los medicamentos enumerados no experimentarán cambios de humor, aunque tener antecedentes familiares o personales de depresión puede hacerlo más vulnerable a dicho cambio.
  • Algunos de los medicamentos provocan síntomas como malestar (una sensación general de malestar o malestar) o pérdida del apetito que pueden confundirse con depresión.
  • Incluso si está tomando uno de estos medicamentos, su depresión puede provenir de otras.

Si tienes dudas sobre los factores que pueden ser causa de la depresión y quieres conversar con profesional de la salud, te invitamos a conocer a nuestro equipo de psicoterapeutas.

Texto basado en el artículo What causes depression? Harvard Health Publishing.

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