¿Beneficios de la depresión?

beneficios de la depresión

¿Beneficios de la depresión? Así como lo lees. Bastante hemos hablado sobre la depresión, pero te has preguntado ¿si puede ser buena para ti? En este blog te invitamos a leer al Dr. Neel Burton y su crítica a la depresión como trastorno mental.

La mayoría de la gente piensa en la depresión como un trastorno mental, es decir, una enfermedad biológica del cerebro. Aquí sostengo que el concepto de depresión, como un trastorno mental, se ha extendido inútilmente para incluir todo tipo de sufrimiento humano. O lo que es más controvertido: que la ‘depresión’ puede ser buena para nosotros, una idea que conocí en mi libro El significado de locura.

¿Qué es la depresión?

Antes de describir los posibles beneficios de la depresión, comencemos por conocer de manera muy amplia este concepto.

Variaciones geográficas

Existen importantes variaciones geográficas en la prevalencia de la depresión, y pueden deberse en gran parte a factores socioculturales más que biológicos. En las sociedades tradicionales, es más probable que la angustia se considere un indicador para abordar problemas importantes de la vida, en lugar de un trastorno mental que requiera tratamiento profesional. Por esta razón el diagnóstico de depresión es, en consecuencia, menos común. 

Algunas comunidades lingüísticas no tienen una palabra, o ni siquiera un concepto para hablar o pensar sobre la “depresión”. Muchas personas de sociedades tradicionales, en lugar de llamarlo depresión, describen quejas físicas como fatiga, dolor de cabeza o dolor de pecho.

Por ejemplo:

Las mujeres punjabíes, que han emigrado recientemente al Reino Unido y han dado a luz, encuentran desconcertante que un asesor médico deba visitarlas para preguntarles si están deprimidas, pues ni siquiera tenían una palabra para traducir “depresión” al punjabi.

En sociedades modernas como el Reino Unido y los Estados Unidos, la gente habla de la depresión con mayor facilidad. Como resultado, es más probable que interpreten su angustia en términos de depresión y también más probable que busquen un diagnóstico de la enfermedad. 

mujer punjabí

Además, los grupos como las compañías farmacéuticas y los expertos en salud mental, promueven la noción de la dulce felicidad como un estado natural, y de la angustia humana como un trastorno mental. El concepto de depresión, como trastorno mental, puede ser útil para los casos más graves tratados por los psiquiatras de un hospital. Pero probablemente no para la mayoría de los casos, que suelen ser leves y de corta duración. Estos casos se interpretan fácilmente según las circunstancias de la vida, la naturaleza o la condición humana.

Sociedades modernas y la depresión

Otra explicación (no excluyente entre sí), de las variaciones geográficas, en la prevalencia de la depresión puede estar en la naturaleza de las sociedades modernas. Sociedades que se han vuelto cada vez más individualistas y divorciadas de los valores tradicionales. 

Para muchas personas que viven en nuestra sociedad, la vida puede parecer a la vez sofocante y lejana; solitaria, especialmente entre las multitudes, y no sólo sin sentido, sino también absurda.

Al entender la angustia, como un trastorno mental, nuestra sociedad puede implicar, sutilmente, que el problema no radica en ella, sino en los individuos frágiles y débiles. Por supuesto, muchas personas prefieren aceptar esta explicación fisicalista reductiva que confrontar su angustia existencial.

Pero pensar en la infelicidad en términos de una enfermedad o un desequilibrio químico puede ser contraproducente. Puede impedirnos identificar y abordar los importantes problemas psicológicos, o de la vida, que están en la raíz de nuestra angustia.

El diagnóstico de la depresión 

Todo esto no quiere decir que el concepto de depresión como trastorno mental sea falso. Sino que el diagnóstico de depresión se ha extendido demasiado para incluir mucho más que la depresión como trastorno mental. 

Criterios para el diagnóstico

Lamentablemente, la depresión aún no puede definirse según su etiología o patología (como la mayoría de las condiciones médicas); sino únicamente según sus manifestaciones clínicas y síntomas. Por ello, un médico no puede basar el diagnóstico en ningún criterio objetivo como un análisis de sangre o un escáner cerebral, sino solo en su interpretación subjetiva de la naturaleza y gravedad de los síntomas del paciente; si algunos de estos síntomas parecen coincidir con los criterios de diagnóstico de depresión, entonces, ¡bingo!, el médico puede justificar un diagnóstico de depresión.

Un problema importante aquí es que la definición de “depresión” es circular. El concepto de depresión se define de acuerdo con los síntomas de depresión, que a su vez se definen con el concepto de depresión. Por esta razón, es imposible tener la certeza, de que el concepto de depresión, se corresponda con cualquier entidad de enfermedad distinta. Particularmente porque un diagnóstico de depresión puede aplicarse a cualquier cosa, desde depresión leve; psicosis depresiva; estupor depresivo, hasta superponerse con varias otras categorías de trastornos mentales, incluidos la distimia, trastornos de adaptación y trastornos de ansiedad. 

¿Cuál sería una de las consecuencias del enfoque de “menú de síntomas” para el diagnostico de la depresión? Pues que dos personas, sin ningún síntoma en común (ni siquiera el estado de ánimo deprimido), pueden terminar con el mismo diagnóstico unitario de depresión. Por esta razón, el concepto de depresión, como trastorno mental, ha sido acusado de ser un cubo de basura, construido socialmente, para todo tipo de sufrimiento humano.

La importancia de los genes

Concedamos, como dice la ortodoxia, que toda persona hereda un cierto complemento de genes que la hacen, más o menos, vulnerable a entrar en un estado que podría diagnosticarse como depresión.

(Nota. También nos referiremos a este estado como ‘la posición depresiva’ ‘para incluir todo el continuo de la depresión clínica y otros estados de ánimo deprimido).

Por ejemplo:

Una persona entra en la posición depresiva si la cantidad de estrés que sufre, es mayor que la cantidad de estrés que puede tolerar. Los genes de los trastornos potencialmente debilitantes desaparecen gradualmente de una población. Esto de debe a que las personas afectadas tienen, en promedio, menos hijos o menos hijos sanos que las personas no afectadas. El hecho de que la depresión clínica se mantenga en una proporción significativa de la población, confiere una importante ventaja adaptativa a los genes responsables.

Hay otros casos de genes que predisponen a una enfermedad y confieren una ventaja adaptativa importante.

En la anemia de células falciformes, por ejemplo, los glóbulos rojos adoptan una forma rígida que restringe su paso a través de pequeños vasos sanguíneos. Esto conduce a una serie de complicaciones físicas graves y, en las sociedades tradicionales o históricas, a una esperanza de vida radicalmente reducida. Al mismo tiempo, tener un solo alelo del gen de las células falciformes (“rasgo de las células falciformes”) hace imposible que los parásitos de la malaria se reproduzcan en los glóbulos rojos y, por lo tanto, confiere inmunidad a la malaria. Esto sugiere que, al menos en términos evolutivos, una enfermedad debilitante en unos pocos puede ser un precio que vale la pena pagar por una importante ventaja adaptativa en muchos.

¿Cuáles podrían ser los beneficios de la depresión? 

Así como el dolor físico ha evolucionado para señalar una lesión y prevenir una lesión mayor, la posición depresiva puede haber evolucionado para alejarnos de situaciones angustiosas, dañinas o inútiles.

Uno de los beneficios de la depresión es pausar y alejarnos de las situaciones angustiosas.

El tiempo, el espacio y la soledad que brinda la adopción de la posición depresiva nos impide tomar decisiones precipitadas, nos permite ver el panorama más amplio. En el contexto de ser un animal social, permite reevaluar nuestras relaciones sociales, pensar en aquellos que son importantes para relacionarnos de manera más significativa y con mayor compasión.

En otras palabras, otro de los beneficios de la depresión es indicar que algo anda muy mal y necesita ser cambiado o, al menos, procesado y comprendido.

A veces podemos sumergirnos tanto en la rutina de nuestra vida cotidiana que ya no tenemos tiempo para pensar y sentir sobre nosotros mismosy perdemos de vista nuestro panorama general. Otro beneficio de la depresión, o de la posición depresiva, es obligarnos a desprendernos del optimismo y de los anteojos rosados ​​que nos escudan de la realidad; retroceder en la distancia; reevaluar y priorizar nuestras necesidades, y formular un plan modesto pero realista para satisfacerlas. 

Además, los beneficios de la depresión o posición depresiva es permitirnos desarrollar una perspectiva más refinada y una comprensión más profunda de nosotros mismos, de nuestras vidas y de la vida en general.

Desde un punto de vista existencial, la adopción de la posición depresiva nos obliga a tomar conciencia de nuestra mortalidad y libertad, y nos desafía a ejercer esta última en el marco de la primera. Al enfrentar este difícil desafío, podemos romper el molde que se nos ha impuesto, descubrir quiénes somos realmente y, al hacerlo, comenzar a dar un significado profundo a nuestras vidas.

Muchas de las personas más creativas y perspicaces de la sociedad sufren o padecen depresión, o un estado que puede haber sido diagnosticado como depresión. Incluyen a los políticos Winston Churchill y Abraham Lincoln; los poetas Charles Baudelaire, Elizabeth Bishop, Hart Crane, Emily Dickinson, Sylvia Plath y Rainer Maria Rilke; los pensadores Michel Foucault, William James, John Stuart Mill, Isaac Newton, Friedrich Nietzsche y Arthur Schopenhauer; y los escritores Charles Dickens, William Faulkner, Graham Greene, Leo Tolstoy, Evelyn Waugh y Tennessee Williams, y muchos, muchos otros.

Para citar a Marcel Proust, quien sufría de depresión:

“La felicidad es buena para el cuerpo, pero es el dolor el que desarrolla las fortalezas de la mente”.

¿La depresión es una debilidad?

Las personas en la posición depresiva a menudo son estigmatizadas como “fracasados” o “perdedores”. Por supuesto, nada podría estar más lejos de la verdad. Si estas personas se encuentran en una posición depresiva, probablemente se han esforzado demasiado o han asumido demasiado, que se han “enfermado de depresión”.

En otras palabras, si estas personas se encuentran en la posición depresiva, es porque su mundo simplemente no era lo suficientemente bueno para ellos.

Querían más, querían algo mejor y querían algo diferente, no solo para ellos, sino para todos los que los rodeaban.

Entonces, si fracasan o pierden, es solo porque ponen la vara demasiado alta. Podrían haber barrido todo debajo de la alfombra y fingir, como lo hace mucha gente: que todo es lo mejor en el mejor de los mundos posibles. Pero a diferencia de muchas personas, tenían la honestidad y la fuerza para admitir que algo andaba mal, que algo no estaba del todo bien. Entonces, en lugar de ser fracasados o perdedores, son todo lo contrario: son ambiciosos, son veraces y son valientes. Y es precisamente por eso que se “enfermaron”.

Hacerles creer que están sufriendo un desequilibrio químico en el cerebro y que su recuperación depende única, o incluso, principalmente de tomar pastillas es una gran desventaja. Es negarles la preciosa oportunidad de identificar y abordar importantes problemas de la vida; de desarrollar una apreciación más profunda y refinada de sí mismos y del mundo que los rodea. Es negarles la oportunidad de realizar su máximo potencial como seres humanos.

Quizá puede interesarte: ¿Yo sí quiero ir a terapia!

Si te encuentras luchando; si sientes que algo no va bien, en TeQueremosEscuchar.com podrás encontrar un espacio de apoyo; no dudes en escribirnos.

Texto basado en el artículo Can depressión be good for you? Escrito por Neel Burton M.D de Psychology Today
Traducido al español por Te Queremos Escuchar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *