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La educación que emociona.

educación
Lectura de: 3 minutos

¿A qué me refiero con la educación que emociona y qué tan distinta es de la forma en que hemos aprendido?

Actualmente la educación está centrada en la acumulación de información (informatitis) y en los medios nos ayudan a incrementar más información y más medios de acceso.

Las ventajas son identificables, el problema viene cuando el exceso se convierte en una ola de confusiones y parálisis.

¿Y ahora por dónde empiezo?

En la práctica clínica también existen estas confusiones. De hecho hay un principio al que se nos enseña a los terapeutas seguir como una medida eficaz.

El principio de parsimonía indica que la explicación más simple puede ser la más probable y por tanto habrá que empezar por ella, es decir; primero lo primero.

Por ello propongo una educación para el entendimiento, que se ocupe el espacio de aprendizaje en guiar a los niños y jóvenes a darse cuenta de que lo que hacen tiene un sentido, incorporando la emoción en el aprendizaje, la educación que emociona.

Un buen maestro en este tiempo lo que mejor puede brindar no es conocimiento teórico.

Este tipo de conocimiento es superado por el internet. Por otro lado, un profesor puede dar lo más importante que es guiar al alumno a una mirada reflexiva y emotiva para el entendimiento.

El internet entrega datos, pero es otra persona adulta (profesor o profesora) quien puede apoyar a reflexionar sobre el sentido que esos datos tienen.

Si ya somos grandes podemos reflexionar dónde usar esos datos que hemos leído en internet. Es decir, más que la información teoría lo que le da sentido es nuestra capacidad de reflexionar y pensar qué quiero hacer con esos datos.

Estar presente en el proceso de aprendizaje no es una tarea banal es estar haciendo lo que se está haciendo con la atención puesta ahí y no en el resultado. Es decir, el medio como fin en sí mismo, sin estar preocupados en la calificación.

Ser el mejor es una misión no sólo imposible sino también anuladora de uno ya que pones como referencia constante al otro.

Creer que debo estar al nivel del otro y que eso es lo que me llene, es desastroso. Si eso sucede, entonces me pierdo la responsabilidad y el placer de construirme y elegir qué quiero saber y quién decido ser.

Te invito a conocer más temas interesantes como este en nuestros blogs visitando la página de Te queremos escuchar. Estamos para acompañarte en tu crecimiento personal y cuidado de tu bienestar emocional.

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