NO LO PUEDO DEJAR

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No lo puedo dejar

Ayer me trajo una pulsera de regalo, es de oro. Por supuesto que me quiere y no lo puedo dejar.

Dos días antes tuvimos otra discusión. Es que no quiere que salga con mis amigas. Dice que no me hacen ningún bien y que su influencia en mí, siempre es negativa Que cuando regreso de verlas vengo rebelde y retadora. Que no sabe que hago con ellas si ninguna de ellas está casada ni trabaja.

Discutimos tanto que sin querer, él me golpeó la oreja, mi arete en enredó en su ropa y al alejarme acabé sangrando abundantemente. Yo sé que lo hizo sin querer. Igual que aquella vez que se me rompió el labio cuando los dos agitábamos las manos y la suya vino a parar a mi cara. Luego de aquella ocasión fuimos a cambiar la camioneta por la nueva versión. ¿Cómo puede mi familia decir que no me quiere si se gasta todo su dinero en mí y siempre está al pendiente de mi seguridad y de que no esté en mala situación?

Lo único que no me gusta es que a veces se pone un poco violento con los niños, los regaña de mal modo cuando dejan tiradero en la sala y los jalonea fuerte cuando salimos y no obedecen rápido a lo que les pide. Es por el estrés, pues últimamente ha tenido muchísimo trabajo y no es fácil además lidiar con ellos cuando no se portan bien.

No me había dado cuenta de que yo no tenía una relación, sino que estaba en una cárcel de cristal. No podía ejercer mi profesión, no tenía libertad para ver a mi familia ni mis amistades, ni podía educar a mis hijos como yo quería. En realidad, yo estaba presa de mi esposo y de mis hijos.

En TQE me ayudaron a ser yo misma, a ser feliz, a honrar las ilusiones que yo tenía, y a dejar de ubicarme en el último lugar de mis prioridades. Comprendí que no tenía una relación, sino cadenas, y sangrientas muchas veces. Con gratitud, dejé soltar lo que no me hacía bien, y pude construir un presente digno, en donde sólo digo sí a lo que yo quiero, y en donde ya no soy el soporte de las necesidades de los demás.